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29 enero 2005

Canción (6): El extranjero

Una barca en el puerto me espera
no se donde me ha de llevar
no ando buscando grandeza
solo esta tristeza deseo curar
Me marcho y no pienso en la vuelta
tampoco me apena lo que...... dejo atrás
sólo se que lo que me queda
en un solo bolsillo, lo puedo llevar.
Me siento en casa en America
en Antigua quisiera morir,
parecido me ocurre con Africa,
Asila, Esaurira y el Rif.
Pero haya donde voy,
me llaman el extranjero
donde quiera que estoy,
el extranjero me siento.
Tambien extraño en mi tierra
aunque la quiera de verdad
pero mi corazón me aconseja,
los nacionalismos que miedo me dan.
Ni patria ni bandera
ni raza ni condición
ni limites ni fronteras
extranjero soy¡¡¡
Porque haya donde voy
me llaman el extranjero
donde quiera que estoy
el extranjero me siento
porque haya donde voy
me llaman el extranjero..
Enrique Bunbury

Canción (5): Yolanda

Esto no puede ser no mas que una cancion
Quisiera fuera una declaracion de amor
Romantica sin reparar en formas tales
Que ponga freno a lo que siento ahora a raudales
Te amo
Te amo
Eternamente te amo
Si me faltaras no voy a morirme
Si he de morir quiero que sea contigo
Mi soledad se siente acompañada
Por eso a veces se que necesito
Tu mano
Tu mano
Eternamente tu mano
Cuando te vi sabia que era cierto
Este temor de hallarme descubierto
Tu me desnudas con siete razones
Me abres el pecho siempre que me colmas
De amores
De amores
Eternamente de amores
Si alguna vez me siento derrotado
Renuncio a ver el sol cada mañana
Rezando el credo que me has enseñado
Miro tu cara y digo en la ventana
Yolanda
Yolanda
Eternamente Yolanda
Yolanda
Eternamente Yolanda
Eternamente Yolanda
Pablo Milanés

Canción (4): Las 4 y diez

Fue en ese cine, ¿te acuerdas?,
en una mañana al este de Edén,
James Dean tiraba piedras
a una casa blanca, entonces te besé.
Aquélla fue la primera vez,
tus labios parecían de papel,
y a la salida en la puerta
nos pidió un triste inspector nuestros carnets.
Luego volví a la academia
para no faltar a clase de francés,
tú me esperaste hora y media
en esta misma mesa, yo me retrasé.
¿Quieres helado de fresa
o prefieres que te pida ya el café?
Cuéntame como te encuentras,
aunque sé que me responderás: muy bien.
Ten, esta foto es muy fea,
el más pequeño acababa de nacer.
Oiga, me trae la cuenta,
calla, que fui yo quien te invitó a comer.
No te demores, no sea
que no llegues a la hora al almacén;
llámame el día que puedas,
date prisa que ya son las cuatro y diez.
Luis Eduardo Aute

Canción (3): El sitio de mi recreo

Donde nos llevó la imaginación
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos
donde se creó Ia primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde naci.
De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo.
De nieve, huracán y abismos
el sitio de mi recreo
Viento que en su murmullo parece hablar
mueve el mundo y con gracia le ves bailar
y con él el escenario de mi hogar.
Mar bandeja de plata, mar infernal
es un temperamento natural
poco o nada cuesta ser uno más.
De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo
De nieve huracán y abismos
el sitio de mi recreo.
Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura
Hay nieve, hay fuego, hay deseos
allí donde me recreo
Antonio Vega

Canción (2): Ojalá

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Silvio Rodríguez Domínguez